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El recorrido exacto de los libros de Nag Hammadi es una extraordinaria
aventura que sólo se conoció 30 años después de su descubrimiento,
cuando su autor, Mohammed Ali Samman, aceptó contar
su historia. Fue recogida por los sabios conscientes de la importancia de las circunstancias que rodean el descubrimiento de los manuscritos. |
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Salido
para buscar fertilizante natural, el sabakh, en la montaña próxima a
su aldea, Mohammed Ali Samman desenterró accidentalmente una
jarra de tierra roja, de un metro de alto. Dudando antes de
romperla (podía haber sido la vivienda de un espíritu maligno)
la codicia y la curiosidad fueron mayores al fin. Pero en lugar
del oro tan esperado, solo descubrió una docena de libros encuadernados
en estuches de cuero marrón, que se llevó a su casa de
al-Qasr. |
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Inconsciente
de su inestimable valor, los arrojó sobre un montón de paja cuyo
objeto era alimentar el horno del hogar. Su madre, Umm-Ahmad, así lo hizo para mantener la lumbre. |
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Según
su testimonio, Mohammed Ali Samman estaba entonces introducido
en una historia de venganza personal tras la muerte de
su padre. Decididos a vengarlo, sus hermanos y él mismo asesinaron
unas semanas más tarde a Ahmed Ismail, el culpable, de paso
por la región. |
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Temiendo las represalias de la policía,
entregó el "tesoro" al religioso Al-Qummus Basiliyus Abd el
Masih, quien, dada la originalidad
de la cosa, envió un ejemplar de los manuscritos
al historiador egipcio Raghib. Este último, presumiendo ya su
gran valor, los envió en El Cairo. |
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Vendidos rápidamente en el mercado negro, los libros atrajeron la atención del gobierno egipcio quien los compró, frenando de este modo su diseminación y su fuga fuera de las fronteras
egipcias. Depositados en el Museo Copto del Cairo, habrá que esperar todavía unos años antes de que estos libros sean mostrados al conocimiento científico. |
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| Uno de los códices, llamado hoy día el
códice Jung, salió de la autoridad egipcia y fue vendido en los
Estados Unidos a unos coleccionistas privados. Un historiador
holandés, Gilles Quispel, oyó hablar de estos misteriosos manuscritos
y decidió comprarlos por medio de la Fundación Jung de Zurich. |
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| Tras examen de este códice aislado, el
historiador pudo constatar que algunas páginas faltaban y se
fue a Egipcio volando con objeto de buscarlas. Se rindió al
Museo Copto desde la primavera de 1955, con objeto de tomar
prestadas las fotografías de los textos. En ese momento es
cuando se dio cuenta del valor real de las páginas que tenía
entre sus manos. ¡
No se trataba más que de uno de los
52 manuscritos descubiertos diez años antes en Nag Hammadi! |
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| En
su declaración, Mohammed Ali Samman admite que ciertas páginas
se han perdido, quemadas o desechadas. A pesar de todo, había
metido la mano en un fabuloso tesoro: traducciones coptas que
databan del siglo II de nuestra era de textos religiosos y filosóficos
todavía más antiguos, inicialmente redactados en griego, de
los cuales algunos fragmentos habían sido actualizados por unos
arqueólogos cincuenta años antes. |
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| El descubrimiento de la
biblioteca fue localizada al Noroeste de Luxor, entre
Dendérah y Panopolis. El cuerpo estaba esmeradamente colocado
en una tumba del cementerio pacomio al pie del acantilado de Djebel Tarik. |
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La primera parte de los manuscritos
ha sido confiada al religioso Al-Qummus Basiliyus Abd el
Masih. Enviado al historiador Raghib, este conjunto se convierte en
la propiedad del Museo Copto del Cairo en donde se estudia por
el egiptólogo francés Jean Doresse.
Tras este examen, que subraya la riqueza
del descubrimiento, nació la necesidad de hallar y reunir la
totalidad
de la colección. |
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La segunda parte de la biblioteca pasa
por entre las manos de un forajido, Bahij Ali, del pueblo de
Samman. Vendida a Phocion Tano,
un anticuario del Cairo, el gobierno egipcio intenta comprarla. El
anticuario afirma que están ahora en posesión de una
coleccionadora italiana, la Señorita Dattari, que
vive en la capital egipcia.
Cuando en 1952, se
declaran
como bien nacional los manuscritos por el ministerio
de la Educación Pública, la colección Dattari se convierte
en la propiedad del Museo Copto del Cairo.
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| La última parte de los manuscritos,
vendida también en el mercado negro, fue comprada por el
anticuario Albert Eid. Éste, rechazando entregar el códice 1 a
las autoridades de su país, lo hace pasar en fraude más allá de
las fronteras de Egipto. No siendo vendido en los Estados
Unidos, acaba por ser depositado en una caja fuerte de Bélgica.
A su fallecimiento, su mujer prosigue la venta ilícita del libro. |
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Entonces
es cuando lo observa el profesor Gilles Quispel, quien lo
compra por medio de la Fundación Jung
de Zurich con objeto de ser ofrecido como regalo de cumpleaños al psicoanalista
Carlos Gustavo Jung. |
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| Nota:
Cronología completa disponible aquí (gracias
a Albane). |
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En 1952, 12 códices y medio
se encuentran reunidos en el Museo Copto del Cairo y una
gran parte del 13° colocada en una caja fuerte de
Zurich. Pero, según el testimonio de al-Sammán, se
han perdido páginas, quemadas o desechadas.
Además, no se sabe si la biblioteca
hallada en 1945 está completa hoy y si no hay ningún
libro suplementario paseándose todavía por el amplio mundo. |
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